Cuatro meses han pasado desde que publicara la última crónica con “Dragon Force” y la Selección española conquistando su segunda estrella. Cuatro meses de silencio en el que hemos despedido sin hacer tampoco demasiado ruido a aquel gran “Kowalsky” que ya hace compañía a esos viejos gladiadores en la yeguada. Hoy no podía sin más que retornar a escribir unas líneas cargadas de plena satisfacción y orgullo teniendo como protagonista de nuevo a “Dragon Force” como un más que probable relevo del reciente jubilado que – con un poco de esa buena fortuna que siempre es necesaria – será firme candidato para revivir en un próximo futuro grandes días de gloria para nosotros, y grandes momentos para nuestro turf.
Personalmente, no tenía demasiada confianza en una distancia millera que para mí y, sobre todo en Madrid, podría estar fuera de su mejor horquilla para abordar todo un gran premio millero. Si a esto le añades decenas de comentarios y pronósticos de los mejores gurús de nuestro entorno, las dudas se empiezan a hacer más grandes, la distancia se hace todavía mas larga, y las probabilidades las ves cada día más pequeñas. Aún con esta condición en contra pude intuir en las órdenes previas que nuestro preparador mantenía su fe intacta en el potro para abordar la distancia tal y como así nos había hecho ver durante gran parte de su preparación. No creo equivocarme mucho si ayer la única persona que confiaba en que la distancia no iba a ser impedimento alguno para luchar la carrera, ese era Christian Delcher. Ayer demostró una vez más la lógica inquebrantable y evidencia que sus conocimientos son mucho más extensos que la suma de todos los que desde la grada vemos carreras o simples entrenamientos.
Recién llegado al turf hace ya casi veinte años, cometí en un par de ocasiones el descuido, imprudencia, o simple desacierto de felicitar a ese segundo clasificado de una carrera que en algunos casos concretos para mí era merecedor también de elogio. Esos primeros amigos aficionados que ya peinaban canas por aquellas fechas de reapertura y que los sentía como mis primeros tutores en el turf siempre me hacían ruborizarme cuando me tiraban de las orejas diciéndome: “No felicites nunca al segundo, es siempre el primer perdedor de la carrera”. Desde entonces como si de una sagrada escritura se tratara, he tratado siempre de transmitir ese dogma de turf a familiares y neófitos amigos, aunque nunca he estado al 100% de acuerdo con un evangelio que, con el tiempo, se me antoja más puritano que justo.
Ayer, “Dragon Force” ocupó ese segundo puesto por tan solo un cuello en el Gran Critérium 2026. Apretamos dientes y manos, contuvimos el aire hasta el último metro, pero no pudo ser, y apenas un cuello nos privó de nuestro segundo Gran Critérium. Todavía exhalando todo el aire contenido de ese último furlong, acompañado de un típico taco castizo con las manos en la cabeza, pronto recibíamos felicitaciones por ese segundo puesto que ya aparecía en los provisionales. Seguíamos toda la familia compungida y algo apesadumbrados por ese puesto perdedor de Gran Premio. Con todo lo cerca que estuvo en el poste de meta, la cruel realidad es que sentíamos estar a años luz del primero. La caprichosa sensación se mantenía y, cuanto más nos acercábamos al recinto de perdedores para recibir al valiente Dragón y su gran jinete, más gente se unía a esas extrañas felicitaciones por una plata que poco a poco comenzaba a brillar y tener mérito. Me di cuenta enseguida que aquella sensación que sentía de felicitar al segundo hacía 20 años volvía a tener sentido y lo estaba viviendo en primera persona, y es que en ocasiones especiales, el reconocimiento de un segundo también puede ser valorado como un primero compartido. Esa es la sensación que hoy tenemos aun no siendo protagonistas, y faltando gran parte del suculento cheque en la cartera. No creo que aquellos viejos amigos se molesten mucho hoy cuando veinte años después lean este nuevo dogma que me parece mucho más justo y merecido en carreras como la que vivimos ayer: “Felicita también al segundo, porque es el primero de los que nunca se rindieron”
Llegado a ese recinto con un sentimiento ya muy diferente, también quise personalmente felicitar a Don Ignacio Melgarejo. Qué clase y que estampa tiene este jockey encima de un pura sangre. ¡¡ Qué delicia !!. Quizás no sea el que más hambre tenga, el que más en forma esté por sus idas y venidas de la competición, pero su cabeza es prodigiosa como para marcar los tiempos de un recorrido a la centésima casi como si una carrera de F1 se tratara. Solo le pidió Christian una monta fina y medida allí donde el potro se encontrara a gusto, y con todo lo difícil que parece esa petición, eso hizo de principio a fin y encontró esos 200 últimos metros finales que el preparador estaba seguro tendría para luchar la carrera. Enorme monta encima de un caballo de carreras que nos hizo disfrutar a todos con un mano a mano de esos que apasionan con su amigo Jaime Gelabert – otro super top que lleva un año para enmarcar y que ayer aguantó titánicamente la embestida del nuestro.
Oía después a aficionados y profesionales que a Ignacio le faltaron un par de palos, o 100 metros más al potro para hacerse con la victoria, pero tengo la impresión personal de que, ni con media docena de palos adicionales, ni alargando la recta hasta el mismo intercambiador de Moncloa, nunca hubiéramos sido capaces de pasar a una potra bien cuidada en el tiempo, magníficamente bien llevada a esta prueba, y que sin duda muy pronto la veremos vestida de “negrita” en tierras galas. Nuestra más sincera enhorabuena a su propietario Javier Maldonado y todo el entorno de la recién coronada «Reina Sioux«. Me quedo con una sincera y cariñosa felicitación muy especial por parte de su entrenador Mauricio Delcher, que tampoco tuvo reparo en saltarse ese dogma de turf alabando al nuestro, sabiendo como él sabe que su potra tiene pinta de altos vuelos.
Mediados de otoño y es momento en el que comienzan a cambiar las tornas entre hembras y machos de los dos años. Hasta ahora, han sido ellas las reinas de la generación 2026 con “Narcea” y “Belisa Bay” a la cabeza, y “Animo Lola” y “Pretty Rose” en un peldaño inferior liderando triunfos y grandes premios, y que ahora se suma esta gran “Reina Sioux” que imagino retornará a tierras francesas en busca de techos más altos. Se abre el turno para que los machos entren muy pronto en escena, y con todo el merecimiento que ha demostrado hasta la fecha, creemos que “Dragon Force” será uno de los primeros protagonistas para iniciar la nueva edad clásica del próximo año.
Muchas gracias equipo por esa brillante plata.






