El pasado 8 de marzo volvimos a inaugurar una nueva temporada primaveral. Casi cien días pasaron desde que el pasado 30 de noviembre los pura sangre dejaran de galopar por el pasto del hipódromo de la Zarzuela. Ambiente frio y tenso en esa primera jornada donde seguimos acrecentando incertidumbre futura, y demasiados pueriles disgustos que hacen quebrantar nuestra historia. Muchas son las caras de “9 estirado” y ceño fruncido, sin apenas ruido en el paddock, sin fervor y entusiasmo en la grada. Se echa de menos ese ambiente caldeado y fervoroso de principio de temporada, pero lejos de esas sensaciones, la atmosfera hoy es demasiado fría y compungida. Algo más de luz en la segunda jornada en el día de ayer, pero manteniendo la evidencia de que el viento hace tiempo dejó de soplar en la dirección correcta.
Los motivos y responsables creo son conocidos por todos y solo la paciente espera será el único revulsivo para que el aficionado vuelva a contar con precios atractivos que le permitan disfrutar un día de carreras en familia y llene gradas de vida y aliento. No estaría de más también que los profesionales volvieran a tener las herramientas adecuadas para realizar su trabajo, y sería también importante que los propietarios volviéramos también a tener la confianza necesaria para seguir invirtiendo en esos pura sangres, que son los verdaderos protagonistas de nuestro hipódromo.
Ya queda menos…. Aguantaremos hasta que el viento cambie de rumbo y haga embolsar velas. Como decía Gustave Flaubert… “Hay que esperar cuando se está desesperado, y andar cuando se espera”.
Y dicho esto, nos centramos ya en nuestra crónica. El próximo domingo comenzaremos nuestra particular temporada primaveral con el primer partant para “Kowalsky” en el Premio Asociación de Hipódromos sobre la distancia de los 1.800 metros. Será su preparatoria al objetivo del Gran Premio Duque de Alburquerque del que ya saliera coronado en la pasada edición 2025.
Algunas incógnitas por despejar para el gran “Kowalsky” que inicia su sexto aniversario tras un otoño complicado en el que tuvo que pasar por quirófano. El domingo regresa a competición más rodeado de un halo de lógico escepticismo que de añoradas ilusiones pasadas. Tras esa intervención quirúrgica, pasó su postoperatorio en un tranquilo y obligado descanso invernal en nuestra yeguada donde despejó cabeza y disfrutó incluso de algún día de nieve en el prado. De vuelta a su entorno desde enero, sus primeros trabajos el pasado mes nos ofrecieron el primer anhelo de confianza para tratar de enjuagar amarguras pasadas, e iniciar la temporada de la mejor manera posible.
A estas alturas tempranas de temporada, no ha sido nunca “Kowalsky” un caballo de magnánima reaparición, como tampoco lo es, ni tampoco lo será nunca, su máximo responsable, Monsieur Delcher, siempre cauto y precavido en estas previas que refrenda siempre su máxima… “el que guarda siempre tiene”. En este mismo paralelismo, con la siempre sabia cautela y el añadido de un recargo de tres kilos por méritos propios, se me antoja que, de manera casi obligada, su encomienda en esta prueba será la de una simple puesta en marcha con vistas al objetivo del GP Duque de Alburquerque. Y es que, aunque nos sigue costando un mundo derrochar adrenalina estéril viendo a un “Derby Winner” como “Kowalsky” competir sin el principal objetivo de pasar por ganadores, asumimos con resignación el rol de este debut primaveral con la misma perspectiva cautelosa que así lo hiciera el mismísimo «Verstappen» en los libres previos al Gran Premio del domingo.
Dicho esto, es y ha sido siempre “Kowalsky” caballo de altas miras, de generoso pundonor, enorme valentía y de poco achante, argumentos de gran carga como para tenerlo siempre en cuenta y mantener la mirada en él en su presentación un año más en el paddock. No será tampoco fácil ni tan siquiera entrar en el dinero ante una jauría de 17 participantes que, a estas alturas de año, y sin conocimiento previo de cada uno de ellos, se me antoja indescifrable el trío ganador que confirmará en meta. Esto es lo que trae 100 días sin carreras y 5 carreras por día…..
Monta para uno de esos grandes profesionales empeñado y encomendado a resucitar este año después de un prometedor invierno que se convirtió en desdicha en tierras que hoy, se han transformado en temerosas. Borja Fayos en versión 6.0 dispuesto y confiado en volver a estar este año en el pódium de la estadística de donde no debió caerse nunca, y al que desde este mismo momento le deseamos toda la fortuna que merece para no volver a caer. Seis veces han sido dupla, y en cinco de ellas se llevaron cheques y trofeos. Posiblemente no sea esta la carrera ni el momento de uno y otro. Las categóricas órdenes previas del equipo desde el muro delimitarán revoluciones, riesgos y castigos al caballo reduciendo drásticamente las opciones del viejo en esta puesta en marcha.
Dicho esto, una dupla con un jockey como Fayos y un caballo como “Kowalsky” alberga de todo menos indiferencia.
Mucha suerte equipo!!!



