Tercera jornada de primavera en Hipódromo de Madrid, y todavía al ralentí en cuanto a afluencia de público se refiere, que no termina de engancharse a la cita dominical. Ambiente todavía demasiado frío y poco agradable para esta tercera de temporada donde continuamos pintando de barro esos zapatos de domingo. Triste despedida en el paddock de Enrique Martin en un minuto de silencio poco elaborado desde la Dirección de HZ en el que los allí presentes nunca supimos cuando alzar la mirada al cielo y enviar nuestro último recuerdo. Descasa en paz Enrique.
Pista extrema en 4.7 puntos que volvió a hacer estragos en muchos de los participantes, y que ayudó a otros a poder figurar en la llegada que, de otra forma, a buen seguro hubiera cambiado significativamente posiciones en el poste de meta. Una de cal y otra de arena en el mismo sentido para los nuestros que se vieron perjudicados y beneficiados en función de esa misma obligada condición .
El debut de “Kamara”, en esta su edad clásica, lo tomábamos con mucha ilusión después de mucho tiempo a la espera, pero también con la tranquilidad de ese primer comodín del debut, y así lo dejaron claro las instrucciones en el paddock. Salir sin riesgo, ir tranquila en posiciones de retaguardia, terminar con un buen trabajo, y traerla sana a casa no alentaban demasiadas esperanzas de lucha cinco minutos antes de la carrera. Pero la pista pesada al gusto de la genética de esa familia hizo ir cambiando sobre la marcha al bueno de Alejandro Gutiérrez la gestión de la carrera. Cumplió las órdenes en la primera parte de la carrera en retaguardia, pero al iniciar la curva, vio que la adaptación de la yegua a la pista era suficientemente buena como para poder mejorar posiciones y encarar la recta con mejores pretensiones de las inicialmente definidas. Una curva trazada por calle tres sirvió a “Kamara” para situarse en quinta posición al enfilar la recta definitiva, y haciendo referencia a ese buen trabajo que le pedía el preparador en sus órdenes iniciales, pudo incluso luchar con la puntera para levantarnos del asiento a falta solo de 200 metros. Al final, los metros, la falta de algún trabajo adicional, y su inexperiencia, pasaron lógica factura para conformarse con un meritorio bronce que llena de confianza su futuro en competición, tal y como lo hiciera su propia hermana.
Una pista que sin duda ayudó a “Kamara” para comenzar a competir a buen nivel, pero que de la misma forma lastró a su compañero en la quinta de la jornada. “Kowalsky” reaparecía después de casi cinco meses alejado de la competición sin una forma todavía suficiente ante un lote rodado de mucho valor. Desde el principio vimos a un “Kowalsky” bien situado durante la primera parte del recorrido, y mejor aún a falta de 400 metros donde inició su envite por detrás del puntero “Furioso” que mantenía sus opciones, pero su falta de ritmo en competición, unos kilos de más, y una pista con demasiada puntuación fueron motivos suficientes para dejarse ir en ese último furlong y esperar al siguiente envite.
No cambia el programa para él, aun con este pequeño tropiezo excusado. Con esta ya en el cuerpo, que le sirve para ajustar la bascula y coger pulmón, estaremos presentes en el primer Gran Premio de la temporada (GP Duque de Alburquerque) en apenas un mes, donde con una pista, esperamos mucho más suave, una forma ya mucho más cercana a los 10 puntos, y una distancia más a su condición, tenemos la fe intacta en poder volver a reencontrarnos con el “Kowalsky” del pasado año.
En cuanto al programa de “Kamara” y, siguiendo consejos del siempre experimentado Alejandro Gutiérrez Val, bajaremos algo esa distancia millera que bien parece estar muy al límite, para situarla poco a poco en esa misma horquilla de metraje entre 1.200-1.400 metros donde su hermana mantenía su mejor condición. Dejando pasar la Poule donde estaba matriculada, su siguiente la establecemos en ese mismo día de las Poules en una prueba de no ganadores sobre distancia de 1.400 metros en busca de esa salida de maiden.
Próxima salida: “Super Rafale”, 30 de marzo, Premio Rafael Martínez.





