Alwin Bram y Super Rafale despiden el año por sevillanas

por | 8 Dic, 2024

Finalizada la temporada otoñal en Hipódromo de Madrid hace apenas dos semanas, terminamos también nuestra participación en la temporada sevillana donde obtuvimos dos victorias con “Alwin Bram” y “Super Rafale” en un bonito fin de semana de «magnas» procesiones que endulzó un año sin demasiada fortuna.
Como todos los años, es momento de hacer balance y reflexión en lo particular y en lo que en general se refiere.

Un año en lo particular sin demasiada chicha en el caldero. Pusimos el guiso a fuego lento desde el inicio, conocedores de que un año de turf es “molto longo” como diría Carlo Ancelotti, pero los “dosañeros” no terminaron de cocerse para poder debutar. Con los cuatro ejemplares de dos años sin entrar en escena, y con las dos hembras nacionales en edad clásica que finalmente salieron de la cuadra sin llegar a los mínimos establecidos, solo pudimos sumar con los dos caballos en liza que han soportado todo el peso de la cuadra este 2024.

Kowalsky” estuvo en una línea ascendente de valor durante todo el año sumando en todas y cada una de sus salidas en pruebas de nivel y grandes premios. Se le fue el año sin obtener la recompensa de la victoria, pero un tercero del Memorial y un segundo del Román Martín para cerrar temporada, fueron resultados que invitan a confiar en su merecida victoria de cara al próximo año donde ingresará con una edad perfecta para intentar sumar un nuevo gran premio a un historial cada vez más consolidado. Es, sin lugar a duda, el estandarte de la cuadra, y así lo seguirá siendo de cara al próximo año. Ahora descansa en la yeguada alejado de la competición para resetear su cabeza.

“Super Rafale” no brilló lo que esperábamos a principio de año. Fue bueno su comienzo con su primera victoria ya en valores altos, pero se quedó sin premio en un complicado recorrido en la Poule en la que esperábamos mucho de él. Posiblemente, nos equivocamos después con su temporada estival en las tierras del norte donde, sin quererlo, condenamos su evolución. Ya en sus dos últimas de otoño parece volvimos a generar esa confianza necesaria. Dos colocaciones en otoño y este bonito final en tierras nazarenas con victoria para terminar el año igual que lo empezara, sin duda ofrece mucha confianza de cara al próximo año. En unos días tendrá también a un merecido descanso en la yeguada donde pasará las Navidades.

“Alwin Bram” no tuvo opción a rendir este año como estaba en los planes. Muchos problemas de salud a dos años, que continuaron también en esta su edad clásica, provocaron un deshoje de meses en el calendario sin que en ninguno viéramos marcado su debut. Con la perseverancia como único aliado, pudimos verlo vestido de luces a final de temporada otoñal y, tras un digno debut, pudo ya acercarse a premios remunerados en su siguiente. Decidimos extender su temporada a tierras del sur aprovechando su frescura y mejora en los trabajos, y en su presentación en Dos Hermanas el pasado viernes, logró salir de “maiden” con gran autoridad. Una larga espera donde la incertidumbre parece haber tocado a su fin, y donde la ilusión a cuatro años comienza a coger mucha más fuerza, como así marcaban sus orígenes. Sin carga de carreras durante el año, será el único que se mantenga en competición y, muy posiblemente, vuelva a tierras sevillanas en la próxima temporada invernal.

Toca ahora disfrutar de la siempre bienvenida Navidad, y desconectar lo máximo posible de la competición manteniendo un ojo en la temporada de Dos Hermanas. Quizás no sea el exuberante postre para dar por terminada una larga cena, pero siempre deja ese dulzor especial que necesitamos para abrir el champagne y despedir el año. Necesitamos Dos Hermanas cuando el frío invierno cubre Castilla, al igual que necesitamos Lasarte cuando la sofocante calorina envuelve la vieja Castilla y la Hispania ulterior. Todos nuestros mejores deseos a la temporada nazarena, y que esa afición sevillana aprecie el esfuerzo por mantener uno de los mejores hipódromos europeos en cuanto a infraestructura.

Ponemos rumbo a lo que será nuestro 17º año en el turf con la misma ilusión que el primero. Con una bonita apuesta a dos años cargada de mucha dinamita que en breve presentaremos, cuatro efectivos de calidad inmersos en esa bonita edad clásica donde, ahora sí, esperamos verlos debutar en las primeras jornadas primaverales, y con los tres viejos que esperamos sigan sumando cada uno en su nivel, iniciaremos una nueva temporada que esperamos depare nuevos triunfos y, ojalá, días de esos señalados que queden marcados en nuestra historia.

Por lo que respecta a la situación general de nuestro turf, continuamos un año más en un arroyo estancado sin que fluya demasiada agua por un cauce cada vez más angosto.
Un turf de la mano del color político de turno que gobierne, tiene pocos recursos que generen confianza, y el desarrollo está supeditado a … ¡ Vaya usted a saber !. El entorno es demasiado político y eso nunca es bueno cuando va de la mano con el deporte, pero al menos, parece ser que hay cierta estabilidad, o así creímos todos entender al presidente de Hipódromo de la Zarzuela en su “speach” de la pasada subasta Acpsie; “Compromiso y estabilidad hasta 2030” fueron sus palabras de aliento a un sector que lo agradece, pero que no entiende cómo puede ser noticia llevando (desde la reapertura) más de 20 años de pura estabilidad, pero sin un ápice de crecimiento. Ni tenemos mejores premios que antaño, ni tenemos más caballos en la cabaña, ni tenemos más nacimientos en cría, ni tenemos más aficionados, ni tenemos más profesionales, ni tenemos más ayudas, ni propietarios, ni tenemos más de nada. Triste, pero quien quiera rebatir esto, ahí dejo la pelota botando ….

Las ayudas a la cría que creíamos consolidadas, se resolvieron en el último suspiro del año, y da miedo preguntar por las del próximo, no vaya a ser que nos den el disgusto antes de tiempo.
Tampoco la confirmación del programa 2025 de nuestro hipódromo referente suscita demasiado anhelo de mejora. Una reducción de dotaciones y jornadas no es precisamente la mejor forma de ofrecer certidumbre y ánimo al sector. Y si a eso le añadimos también una irrebatible bajada de aficionados al recinto madrileño durante las tres temporadas del año por motivos evidentes de gestión interna discutible, además de una mala relación y correspondencia con las diferentes Asociaciones que intervienen en nuestro mundo, todo parece indicar que no precisamente estamos en la mejor linea para anhelar ese mejor estado de nuestra industria el próximo año.

Somos conocedores de que esta nuestra industria y afición carecen de la fortaleza necesaria para afrontar esos retos que se iniciaron muchos años atrás, pero no es de recibo que, adicionalmente, pongamos palos en las ruedas a un carro del que poca gente tira al mismo tiempo. Necesitamos esa palabra tan bonita y tan poco corriente en nuestro turf como es la “unidad”, y a la que tanto hacen referencia los máximos responsables que año a año aparecen en nuestro estamento recién llegados a su distinguido puesto. Estériles quedan los discursos de todos los presidentes que han pasado por nuestro hipódromo, y no son pocos en tan solo cuatro años, haciendo referencia a esa bandera de “unidad” que ondea a media asta domingo tras domingo en lugar demasiado visible como para tapar las vergüenzas. No hay unidad entre propietarios, entre Asociaciones, estamentos, hipódromos, profesionales, etc… y así es complicado voltear la tortilla. Necesitamos mucha más unidad y menos “salvadores del turf” para colgarse medallas de un metal que carecen de valor.

En definitiva, creo que este último año hemos dado otro paso atrás en todo lo que envuelve este bonito espectáculo y afición. Todo es volátil, todo es cambiante, no hay unidad entre los estamentos que sujetan el circo, no hay una firme apuesta, no hemos logrado la visibilidad esperada, hemos cerrado puertas a familias enteras que acudían los domingos a pasar un bonito día, jockeys que emigran a otros países buscando mejor futuro o mejores contratos, o que simplemente tiran la toalla, propietarios funambulistas sin red que apuestan su dinero con la inconsciencia apoyada solo en su afición y vía de escape, cría sin futuro…. Y no sigo porque sería doloso no seguir creyendo que algún día despertaremos de este mal sueño antes de convertirse en pesadilla. Dicho esto, y por poner en escena algo de positivismo, no queda otra que seguir confiando en los responsables de nuestros distintos estamentos a la espera de que podamos ver que el arroyo comienza a fluir, y poco a poco vaya ensanchando el cauce.

Para terminar, me quedo con una frase de uno de nuestros propietarios referentes con muchos años de experiencia en el mundo del turf, y que resume con aguda ironía la situación de nuestro turf; “la prueba más fehaciente de que Dios existe es que sigue habiendo carreras de caballos en nuestro país.”

Feliz Navidad a todos, y que los mejores deseos de cada uno se hagan realidad en 2025.

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